Os vamos a contar una historia que seguramente ya todos conozcaís y es el de nuestro burrito Platero que ahora se llama Benjamín.

Un vecino del pueblo había comprado una burra y para su sorpresa resultó estar embarazada. En semana santa nació y nosotros le vimos crecer junto a su madre, algún susto nos pegó porque algunas veces le veíamos tiradito y al preguntarle al dueño nos decía que eran cólicos pero que se le pasaban sólos.

En septiembre nos dijo que no quería el burro porque sólo quería uno, no dos y que pensaba venderlo al matadero para carne y  que le daban 300 euros por él. Hemos intentado convencerle para que nos lo diera pero él sólo quería venderlo pagar sacarle dinero a la criatura.

Pusimos en marcha una petición por Facebook e Instagram y la respuesta fue tan grande, la gente se volcó totalmente y al poco  ya habíamos recaudado el dinero para poder comprarle el burrito al señor. Dani Rovira se puso en contacto con nosotros para preguntar si necesitábamos ayuda y gracias a tanta solidaridad le dijimos que con la recaudación ya lo podíamos comprar. Nos ofreció buscarle un santuario y a eso le dijimos que sí, con nosotros iba a estar bien pero él necesitaba un lugar para poder estar con compañeros de la misma especie y ahí Dani empezó hacer las gestiones.

A los pocos días Platero pisó Algarabía, estuvo compartiendo espacio y cuarto con nuestra oveja abuela Heidy, a la que no le hizo ninguna gracia tenerlo de compañero, ha estado vigilandolo todo el rato y tenía unos celos tremendos. No quería saber nada de tanta juventud y encima de otra especie.

Poco a poco se ha ido acostumbrando a la mano humana, no sabía lo que era una caricia, una mano amiga, pero enseguida se dió cuenta que todo era bueno, y en cuanto veía un humano empezaba a llamar la atención rebuznando.

Mientras se iba adaptando Dani Rovira encontró un santuario que lo podía acoger. Wings of heart, dos semanas después, los chicos se acercaron a recoger a nuestro Platero y con mucha pena pero también con alegría por ir a un lugar mejor para él nos despedimos de Platero. Nos ha quedado ahí un vacío pero viendo como vive ahora en el santuario rodeado de otros burros que lo han adoptado como hijo, hermano, amigo, se nos llena el corazón de alegría y de orgullo de haber hecho un buen trabajo, de haber salvado a un burrito que no tiene la culpa de haber nacido sin ser querido. Cada vez que le vemos en una foto o un video,nos saca una sonrisa de oreja a oreja.

Queremos darle las gracias infinitas a Dani Rovira por ayudarnos con Benjamin pero además por implicarse tanto con los bichos. Tambien queremos darle las gracias al santuario Wings of Heart por acogerle, estamos encantados de haberles conocido, una gente estupenda a los que no olvidaremos. 

 

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